AMOR AL PRÓJIMO
AMA A TU PRÓJIMO, COMO A TÍ MISMO
Dios (primero por Jesús y ahora por ambos La Palabra y El Espíritu Santo que Este nos entregó), te deja ver a todos como tu prójimo, por tanto como tu igual… al que para amarlo como a tí mismo has de verlo igual como a ti mismo.
No eres fan de nadie, ni a nadie le dejas serlo tuyo… pues el fanatismo por uno, es el menos precio por el otro.
No tienes equipo que quieras que gane… pues con ello tendrías equipo que quieres que pierda.
No apuestas por unos… porque seria apostar contra los otros, y todos son ya uno para tí.
Todos, Uno Solo como tú, para los que quieres todo por igual de bien como para tí quieres también, pero…
No creas que ya ves a todos los “desfavorecidos” como uno más… pues si así fuera, ni esa palabra tendrías en tu vocabulario.
No creas que ya aceptas a todos los que están debajo de tí como a uno más… pues si no, ni los podrías ver debajo.
No creas que ya a todos pones por igual que a tí, si alcanzas a admirar a algún hombre… pues si puedes ver a alguien superior, es que ves a alguien inferior (aunque sólo sea a tí bajo ese que admiras).
No puedes admirar, más que a Dios, y si algún hombre hiciera algo admirable para tí, debieras reconocer que ¡lo hace El Espíritu Santo en él! Pero si lo que hace admirable ese hombre no fuera del Espíritu sino de su persona, no debería ser digno de tu admiración ni de tu seguimiento… ni tan solo de dedicación tuya, sino para acercarle La Verdad.
Puedes admirar la obra de un hombre, si obra Palabra del Padre en él y si otra cosa obrara, (deporte, arte, oficio, etc.) baste con reconocer la belleza en su habilidad plasmada, habilidad que lo es gracias a Dios… pero que por no ser Palabra de Él no pasa de ser una habilidad humana… entretenimiento. Bello, si, pero entretenimiento al fin.
El entretenimiento es el enredo del tiempo para no verlo pasar…
Tú, usa tu tiempo en la obra del Padre únicamente y el resto, en descansar… pues si estás cansado, descansa… y sino, trabaja… en La Verdad.
Gracias Padre, derrama tus bendiciones y llénanos de Paz.



